Dinastía Han
Desde el período pre-Qin hasta la dinastía Han, el Festival del Doble Nueve pasó de ser un conjunto disperso de costumbres otoñales a adquirir una estructura festiva relativamente estable. La época Han fue el período decisivo en que se sentaron verdaderamente sus bases.
La fuente más autorizada sobre las costumbres Han del Doble Nueve es el 《西京杂记》, tradicionalmente atribuido al erudito Jin Oriental Ge Hong (葛洪). La obra describe con detalle cómo Lady Qi (戚夫人), consorte favorita del emperador Gaozu de Han, celebraba el noveno día del noveno mes en palacio:
“九月九日,佩茱萸,食蓬饵,饮菊花酒,云令人长寿。”
También recoge:
“菊花舒时,并采茎叶,杂黍米酿之,至来年九月九日始熟,就饮焉,故谓之菊花酒。”
Esto muestra que, ya a comienzos de los Han Occidentales, las costumbres del Doble Nueve habían llegado a la corte imperial, donde emperadores y consortes les concedían gran importancia y observaban ritos solemnes.
Según 《西京杂记》, tras la muerte de Lady Qi, su criada Jia Peilan (贾佩兰) fue expulsada del palacio y se casó con un hombre pobre. Jia llevó entonces al pueblo las costumbres palaciegas del Doble Nueve y explicó que, en el palacio, cada noveno día del noveno mes se llevaba cornejo, se comían 蓬饵 y se bebía vino de crisantemo para pedir longevidad. A partir de entonces, estas costumbres se difundieron entre la población. Aunque la historia quizá no responda por completo a los hechos históricos, refleja el proceso por el cual las prácticas del Doble Nueve se transmitieron desde la corte hacia la sociedad.
“九月九日,佩茱萸,食蓬饵,饮菊花酒,令人长寿” — el cornejo, los 蓬饵 y el vino de crisantemo eran los tres tesoros del Doble Nueve en época Han, destinados a alejar el mal y pedir abundantes bendiciones y larga vida.
Aunque el noveno día del noveno mes quizá todavía no fuera una festividad completamente fija durante los Han, ya contaba con prácticas relativamente estables. Cui Shi (崔寔) escribió en 《四民月令》, al describir la vida de los letrados-funcionarios de los Han Orientales medios:
“(九月)九日,可采菊花,收枳实”。
En aquella época, el cornejo, el 蓬 y el crisantemo eran plantas que maduraban en otoño y poseían valor medicinal. La manera antigua de organizar los asuntos humanos según el ritmo estacional y las propiedades de las cosas naturales continuaba así la tradición pre-Qin de actuar conforme al tiempo. En época Han aparecieron también los primeros testimonios escritos de la costumbre de pedir longevidad durante el Doble Nueve. Además, se celebraban grandes banquetes, herederos de las comidas colectivas con que se celebraban las cosechas en época pre-Qin. Puede decirse que las costumbres básicas del festival que han llegado hasta nuestros días ya habían tomado una forma reconocible durante los Han.
La formación del Festival del Doble Nueve en época Han estuvo estrechamente relacionada con la evolución del sistema calendárico. Antes de los Han, China utilizaba principalmente el sistema de datación por troncos celestes y ramas terrestres, combinando los Diez Troncos Celestes y las Doce Ramas Terrestres para designar cada día. Aunque preciso, no resultaba intuitivo para la población común.
Con el desarrollo de la sociedad, fue creciendo la necesidad de una manera más sencilla de expresar las fechas. Desde la etapa media y final del reinado del emperador Wu de Han hasta comienzos de los Han Orientales, el sistema ordinal de datación de los días fue extendiéndose cada vez más y acabó siendo aceptado oficialmente. Chen Kanli sostiene en 《序数纪日的产生与通行》 que la datación ordinal “应不早于汉武帝元狩六年,而在武帝末年至宣帝时期,则已产生并开始在涉及政治、军事、经济等领域的官私文书中流行”.
La difusión de este sistema hizo posible que festividades de números repetidos, como el tercer día del tercer mes, el quinto del quinto, el séptimo del séptimo o el noveno del noveno, se consolidaran formalmente. En la época en que predominaba la datación por troncos y ramas, las personas se fijaban en la combinación de esos signos correspondiente al día, no en su posición numérica dentro del mes. Cuando la datación ordinal se generalizó, la coincidencia numérica entre mes y día se volvió evidente y fácil de recordar. Fue precisamente esta transformación calendárica la que proporcionó la condición institucional necesaria para que el Doble Nueve se consolidara como una festividad de fecha fija en el noveno día del noveno mes.
Wei, Jin y Dinastías del Norte y del Sur
Los períodos Wei, Jin y de las Dinastías del Norte y del Sur fueron decisivos para que el noveno día del noveno mes pasara de ser una simple fecha a convertirse en el símbolo cultural del Festival del Doble Nueve.
En 《九日与钟繇书》, Cao Pi no solo confirmó el nombre “重阳”, sino que lo dotó del auspicioso significado de “宜于长久”. Al registrar explícitamente la relación homófona entre “九” y “久”, elevó el festival desde un concepto puramente calendárico hasta una celebración con un contenido cultural definido.
En la misma carta, Cao Pi elogió el crisantemo:
“是月律中无射,言群木庶草,无有射地而生。至于芳菊,纷然独荣。非夫含乾坤之纯和,体芬芳之淑气,孰能如此?故屈平悲冉冉之将老,思食秋菊之落英,辅体延年,莫斯之贵。谨奉一束,以助彭祖之术。”
La carta permite ver con claridad que el nombre del festival surgía de la superposición de dos nueves y que las costumbres de contemplar y consumir crisantemos contaban ya con una larga tradición.
La expansión del pensamiento taoísta durante Wei, Jin y las Dinastías del Norte y del Sur ejerció una profunda influencia sobre la formación del festival. La combinación, dentro del taoísmo, entre las teorías confucianas sobre calamidades y anomalías y las ideas de inmortales y fangshi contribuyó a consolidar tanto el nombre “重阳” como la ampliamente aceptada noción de expulsar el mal y disipar las calamidades.
Desde finales de los Han Orientales hasta las Seis Dinastías, China atravesó una época de grandes convulsiones y fragmentación política. La vida y los bienes de la población carecían de garantías efectivas, y el miedo a la fragilidad y brevedad de la existencia hizo que una festividad orientada a evitar calamidades y pedir seguridad adquiriera una importancia creciente. En un tiempo tan turbulento, la gente necesitaba con urgencia rituales capaces de alejar desgracias y pedir paz. El Doble Nueve se desarrolló rápidamente en respuesta a esa necesidad psicológica y social.
El erudito Liang meridional Zong Lin (宗懔) dejó una descripción detallada de las costumbres de la época en 《荆楚岁时记》:
“九月九日,四民并籍野饮宴。”
La gente celebraba banquetes al aire libre, bebía y disfrutaba del paisaje otoñal y de la alegría de la cosecha. La misma obra registra también:
“九月九日,佩茱萸,食莲耳,饮菊花酒,令长寿。”
Esto demuestra que, ya en las Dinastías del Sur, las costumbres de llevar cornejo, beber vino de crisantemo y pedir longevidad estaban plenamente desarrolladas.
El escritor Liang meridional Wu Jun (吴均) recogió en 《续齐谐记》 la célebre leyenda de ascender para evitar una calamidad, proporcionando así una narración completa que articulaba las principales costumbres del festival. Según la obra:
汝南桓景随费长房游学累年。长房谓曰:“九月九日,汝家中当有灾,宜急去,令家人各作绛囊,盛茱萸,以系臂,登高饮菊花酒,此祸可除。”景如言,齐家登山。夕还,见鸡犬牛羊一时暴死。长房闻之曰:“此可代也。”今世人九日登高饮酒,妇人带茱萸囊,盖始于此。
La leyenda de Heng Jing subiendo a un lugar elevado para evitar el desastre integra en una sola narración tres costumbres centrales del Doble Nueve: ascender a las alturas, llevar cornejo y beber vino de crisantemo. Aunque probablemente no sea sino una explicación popular de costumbres ya existentes, ejerció una enorme influencia en su difusión y popularización. Como han señalado algunos estudiosos: “在桓景的故事里,登高是为了消祸避灾,这是这项民俗最初始的内核,随着文明的发展,驱灾辟邪的色彩逐渐淡化,求愉悦和祈增寿的主题越来越浓。”
Dinastía Tang
La dinastía Tang fue el período decisivo en el desarrollo del Festival del Doble Nueve. Durante el reinado del emperador Dezong Li Shi (780–785), la corte incluyó oficialmente el noveno día del noveno mes lunar entre los “Tres Festivales Estacionales” (三令节). Estos eran el Festival Zhonghe, el primer día del segundo mes; el Festival Shangsi, el tercer día del tercer mes; y el Festival del Doble Nueve, el noveno día del noveno mes.
Su inclusión entre las festividades reconocidas por el Estado marcó el paso de una celebración surgida espontáneamente entre la población a una festividad oficialmente reconocida.
A partir de entonces, corte y pueblo celebraron juntos el Doble Nueve y las actividades se multiplicaron. La poesía Tang conserva numerosos testimonios de estas costumbres. En 《九月九日忆山东兄弟》, Wang Wei escribió “遥知兄弟登高处,遍插茱萸少一人”; y en 《子夜四时歌》, Guo Zhen dejó el verso “辟恶茱萸囊,延年菊花酒”. Durante los Tang, el festival incluía ya un rico repertorio de actividades: ascender, celebrar banquetes, admirar crisantemos y llevar cornejo.
En la dinastía Tang, la celebración no se limitaba a un solo día, sino que podía prolongarse dos o tres jornadas. Funcionarios y dignatarios banqueteaban y se divertían, mientras los literatos bebían vino y contemplaban crisantemos.
El poeta Tang Liu Yuxi (刘禹锡) escribió 《九日登高》. En principio quiso utilizar el verso “年年上糕处”, pero, como el carácter “糕” era considerado una grafía vulgar no registrada en los clásicos, no se atrevió a incluirlo. El escritor Song Luo Dajing (罗大经) recoge en 《鹤林玉露》 que Song Zijing (宋子京) se burló de Liu Yuxi diciendo:
“刘郎不敢题糕字,虚负诗中一世豪”。
La anécdota refleja indirectamente lo extendida que estaba la costumbre de comer pasteles del Doble Nueve durante los Tang. Los literatos podían dudar en escribir el carácter “糕”, pero entre la gente común la costumbre era ya habitual.
El Doble Nueve de época Tang hizo realidad la idea de “celebración conjunta de corte y pueblo”. En palacio, el emperador ofrecía banquetes a sus ministros, contemplaba crisantemos y componía poemas; entre la población, la gente ascendía, celebraba comidas al aire libre, llevaba cornejo y bebía vino de crisantemo. Esta configuración festiva compartida entre distintos estratos sociales sentó una base sólida para la continuidad y prosperidad del festival en siglos posteriores.
Song, Yuan, Ming y Qing
En época Song, el festival adquirió aún mayor animación. 《东京梦华录》 registra la magnificencia de las celebraciones en los Song del Norte, mientras que 《武林旧事》 señala que la corte de los Song del Sur “于八日作重九排当”, preparando ya el día ocho las actividades solemnes del día siguiente.
Uno de los ejes centrales del Doble Nueve Song era la contemplación de crisantemos. Según 《武林旧事》, cada año, durante el festival, el palacio organizaba grandes entretenimientos y exhibía numerosas variedades de crisantemos en el Salón Qingrui. El cultivo y selección de variedades alcanzó en los Song un nuevo nivel, y la contemplación de crisantemos pasó de ser una reunión elegante de literatos a convertirse en una celebración de amplio alcance social.
En cuanto a la gastronomía, los pasteles del Doble Nueve se volvieron más refinados. 《东京梦华录》 describe Bianjing, capital de los Song del Norte:
“前一二日,各以粉面蒸糕遗送,上插剪彩小旗,掺果实,如石榴子、栗子黄、银杏、松子肉之类。又以粉作狮子蛮王之状,置于糕上,谓之‘狮蛮’。”
Y 《梦粱录》 describe Hangzhou durante los Song del Sur:
“以糖面蒸糕,上以猪羊肉、鸭子为丝簇饤,插小彩旗,名曰‘重阳糕’。”
Estos testimonios muestran que el pastel del Doble Nueve en época Song no era simplemente un alimento, sino una pieza elaborada con cuidado, casi una obra de arte festiva, cargada de buenos deseos para que la vida ascienda paso a paso.
En la dinastía Ming, las celebraciones adquirieron aún mayor escala. Los eunucos y consortes palaciegos comenzaban a comer pastel de flores desde el primer día del noveno mes. El propio emperador ascendía el día nueve al monte Wansui para contemplar el paisaje otoñal y dar libre expresión al ánimo de la estación. El festival se había convertido ya en un ciclo festivo que comenzaba a gestarse desde principios de mes y se prolongaba durante varios días.
En la dinastía Qing, las costumbres del Doble Nueve continuaron muy vivas. En Pekín se colocaban ramas y hojas de crisantemo en puertas y ventanas para “解除凶秽,以招吉祥”. Durante la prosperidad de las eras Kangxi y Qianlong, la corte imperial celebraba ese día el Banquete de los Mil Ancianos (千叟宴), llevando la tradición de respeto a los mayores a un nuevo nivel. La combinación entre este banquete oficial y las prácticas populares de veneración a los ancianos reforzó de manera extraordinaria el tema del respeto a los mayores durante los Qing.
Los registros de Song, Yuan, Ming y Qing muestran que, aunque las costumbres cambiaron según época y región, determinados elementos permanecieron con sorprendente continuidad: banquetes, ascensos, consumo de pasteles, crisantemos y cornejo. Por mucho que cambiara la sociedad, la estructura básica de salir de casa, subir a contemplar la lejanía, llevar cornejo, beber vino de crisantemo y comer pasteles del Doble Nueve se mantuvo con extraordinaria persistencia.
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